No hay campana que los llame, ni sello eclesi谩stico que los bendiga. En los barrios olvidados de Sevilla, los costaleros de las hermandades piratas cargan pasos con la misma fe que en la Catedral, pero sin la oficialidad. Asociaciones civiles como Salud y Esperanza o Abnegaci贸n de San Bernardo procesionan Cristos y V铆rgenes con cuadrillas que mezclan devoci贸n y afici贸n.
El 85% de lo recaudado va a caridad. Ensayan en plazas, cambian al son de cornetas punteras y evangelizan donde las parroquias no llegan. La Archidi贸cesis los tacha de “confusi贸n”; el Consejo, de “inflaci贸n cofrade”. Ellos responden: somos legales, respaldados por distritos y Ayuntamiento.
Bajo el costal, 58 kilos de madera y devoci贸n. No cobran –salvo en Santa Marta– .
Piratas, s铆. Pero corsarios de la esperanza.
foto SMCE

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